Aunque los había por todas partes donde más grupos pude ver fue en la Dehesa del Camarate, donde se escuchaban y pasaban a todas horas y es que su característico reclamo, más estridente que el de la grajilla, no deja duda de su presencia. Aprovecha para vivir edificios viejos al igual que otros córvidos o grietas en la roca caliza que es su hábitat favorito. Se alimentan principalmente de insectos y aunque su pico es algo más largo que el de la chova piquigualda suelen confundirse ya que a cierta distancia el color no se aprecia o da la apariencia de blanco-amarillento por el reflejo de la luz. Salvo en el norte peninsular, que es donde cohabitan ambas especies en el resto de la península no cabe confusión sobre la especie.
Denuncian vertido ilegal persistente en Arroyomolinos
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Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid ha denunciado los hechos y
reclama medidas de prevención para evitar un problema que daña el
patrimonio n...
Hace 1 día
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